Wednesday, 18 January 2012

¿Cómo está afectando el Real Decreto 9/2011 al ámbito de la farmacia? Y... ¿qué podemos hacer desde los departamentos de marketing e investigación?

A consecuencia del RD 9/2011 se han modificado algunas de las bases de prescripción y dispensación de medicamentos a nivel nacional.

El profesional sanitario deberá prescribir o indicar la dispensación de medicamentos consignando el nombre del principio activo del medicamento y no de la marca.

Además, el farmacéutico dispensará la presentación del medicamento o producto sanitario que contenga el mismo principio activo que el prescrito, la misma dosificación y la misma vía de administración al menor precio.

No obstante, el médico siempre podrá prescribir al paciente el medicamento que considere más apropiado, tenga el precio que tenga, siempre que exista una necesidad terapéutica justificada.

En cambio, en aquellos casos "excepcionales" en los que el médico prescriba un medicamento que sea más caro que sus iguales y no justifique su necesidad terapéutica, el farmacéutico estará obligado a sustituirlo por otro medicamento con el mismo principio activo, misma dosis y misma vía de administración.

La primera consecuencia del RDL 9/2011 es que aumenta la capacidad de decisión del farmacéutico de escoger qué producto dispensa, este cambio provoca también que la relación con el resto de los agentes de la cadena cambie.

Por otro lado, los laboratorios farmacéuticos están adaptando los precios de sus fármacos a un precio menor para equiparar el precio de sus medicamentos al de la presentación más barata, no salir del reembolso y situarse en el pull de proveedores del farmacéutico buscando un lugar en el almacén de la farmacia.

Por tanto, los laboratorios han iniciado modelos de gestión comercial con el farmacéutico para defender sus marcas en la farmacia e intentar competir con el resto de opciones terapéuticas de la categoría.

Ante tales circunstancias, resulta muy importante conocer la visión del farmacéutico, los drivers y las barreras ante la dispensación de determinados fármacos, la satisfacción con los diferentes laboratorios y las campañas comerciales que están realizando, por ejemplo.

Mediante estudios de mercado basados en investigación cualitativa y/o cuantitativa aplicando técnicas directas (como entrevistas en profundidad, etnográficas, personales, online, ...) y técnicas indirectas (como el laddering model, conjoint analysis, …) podremos comprender la situación actual en el target farmacéuticos responsables de las acciones comerciales de la farmacia y de este modo diseñar estrategias comerciales y de marketing adaptadas a la nueva situación.

En el siguiente documento planteamos diferentes objetivos y metodologías que nos permitirán entender y profundizar en la situación actual tras la implementación del RD 9/2011.

Friday, 2 December 2011

La Sorpresa de KLM

Salta a la vista el potencial que poseen las redes sociales para el marketing y la investigación de mercados. Perfiles repletos de información personal que nos permiten segmentar mercados y personalizar acciones. Simplemente indagando un poco en el perfil de nuestros consumidores podemos llegar a conocer sus gustos, inquietudes, opiniones, motivaciones o aspectos de su vida cuotidiana como lo que están a punto de hacer. Esto es justamente lo que ha hecho la aerolínea holandesa KLM.

La compañía aérea KLM ha llevado a cabo la campaña “KLM Surprise”, reedición de una campaña lanzada originalmente a finales del 2010 por la misma aerolínea. Se trata de una campaña que integraba el potencial de las redes sociales y los RAK’s (random act of kindness) combinando acciones on-line y off-line. El quid de la cuestión era obsequiar a los viajeros que habían elegido KLM para volar mientras esperaban en el aeropuerto para embarcar en el avión, convirtiendo así la aburrida espera en una experiencia positiva.

Un equipo de azafatas y personal destinado a la campaña en cuestión se dedicó a monitorear a las personas que hacían check-in en alguna venue de KLM a través de Foursquare o habían anunciado vía Twitter o Facebook que se disponían a volar con su compañía. Una vez identificados los viajeros, a través de la información accesible de sus perfiles en las redes sociales, trataban de conocer a sus clientes mínimamente y/o averiguar qué tipo de viaje se disponían a realizar, hacía dónde se dirigían y con qué propósito. El fin de todo ello era conseguirles un regalo totalmente personalizado y hacerles entrega del mismo en el aeropuerto antes de que subieran al avión. Un ejemplo: Lars, un joven de 17 años, fan de KLM y que se describe a sí mismo en Twitter como “futuro piloto de KLM”, fue sorprendido por las azafatas de la aerolínea que le obsequiaron con un auténtico gorro de piloto de la misma compañía.

El resultado de la campaña fue un impactante viral con más de 150.000 reproducciones en Youtube dónde se muestra cómo la compañía se esfuerza por conocer a sus clientes y sorprenderles con regalos totalmente personalizados. Por intrusiva que parezca la acción (la compañía inspeccionó los perfiles de los clientes en redes sociales), los resultados saltan a la vista: rostros de sorpresa y satisfacción.

Además de un gran impacto en redes sociales, KLM se muestra como una aerolínea cercana al cliente y preocupada por su satisfacción a la par que transmite una imagen diferente a la de su competencia. Todo ello a un coste inferior al de una campaña tradicional de marketing.

Esta es una manera diferente y original de llevar a cabo una campaña de fidelización. Gracias al tremendo volumen de información que se puede extraer a través de las redes sociales tenemos la oportunidad de relacionarnos con nuestros clientes, de conocerlos y tratar de conectar con ellos a un coste prácticamente nulo. Evidentemente, una acción de este tipo sería inviable sin la existencia de los social media.

http://www.youtube.com/watch?v=pqHWAE8GDEk

Raúl Hidalga Ramón

Thursday, 15 September 2011

Saber segmentar: la clave del éxito

Hace ya un tiempo que las redes sociales permiten dividir a nuestra masa de contactos en listas, grupos o círculos de modo que podamos filtrar la información que éstos reciben de nosotros. Así se consigue que sólo puedan ver nuestros contenidos aquellos grupos o personas que queramos, evitando a los demás. Necesitábamos una tecnología como ésta ya que una foto o comentario será percibida de diferente manera si lo ve un familiar, amigo, compañero de negocios, cliente o desconocido. Al final, sin querer, habremos llevado a cabo una segmentación de nuestra cartera de amigos. E inconscientemente queramos mantener, también, un posicionamiento personal dentro de cada segmento de contactos de la red social.

Y es que todos nos comportamos de manera diferente dependiendo de la compañía que tengamos en un momento dado. Es diferente estar con familiares, amigos, compañeros de negocios o en soledad. Hay infinitas variables que nos harán cambiar de comportamiento como el lugar, el momento del día, estado de ánimo, tipo de evento social y un largo etcétera. No es que renunciemos a nuestra personalidad ni que el subconsciente se vuelva hipócrita; es cuestión de marketing personal, el vendernos a nosotros mismos e intentar entender como nos percibe nuestro entorno en función de nuestro comportamiento.

Así pues el consumidor se comporta de diferente manera, y muy diversa, en función de cientos de variables, lo que nos hará cambiar de comportamiento ante un producto, incluso consumirlo o no. ¿Tomamos el mismo refresco, cerveza o vino cuando estamos con amigos que cuando estamos en una reunión de negocios informal? ¿Y con familiares? ¿Y en soledad? ¿Y dependiendo del momento del día cambiamos de hábitos o marcas? ¿y si gana o pierde nuestro equipo?

Las empresas se empeñan en segmentar el mercado en función de variables clásicas y racionales como edad, sexo, residencia, clase social, estilo de vida… cuyo valor cambia en función de otras variables como la compañía, el valor buscado del producto en el momento de consumo, la ocasión de consumo… Los segmentos no son estáticos y éste es el tema que pretendemos explicar.

Imaginemos que, gracias a la investigación de mercados, somos capaces de calcular estos movimientos del consumidor entre segmentos y podemos segmentar el mercado en función de estas variables dinámicas. Podríamos determinar la dinámica del mercado al observar consumidores que saltan de un segmento a otro en función de variables emocionales, actitudinales o de estilo de vida. De hecho, existen técnicas estadísticas multivariables con este objetivo, que nos ayudan a conocer mejor el mercado. Como consecuencia se podrán llevar a cabo acciones de marketing mix para este tipo de segmentos y captar a consumidores que no teníamos en cuenta hasta ahora.

Sin embargo, no debemos olvidar que para que un segmento sea efectivo debe cumplir varios requisitos. Si no es suficientemente grande, no es accesible, no es medible o los esfuerzos para penetrar en él son mayores al beneficio potencial, deja de ser target. Incluso si se cumplen todos las condiciones anteriores pero el segmento responde de manera heterogénea a la acción dicho segmento no será eficiente.

Paralelamente, la marca puede actuar de manera diferente ante cada segmento, al igual que los usuarios de redes sociales cuando publican contenidos diferentes para cada grupo de amigos. Además, seleccionando un buen criterio de segmentación, podremos encontrar nichos, aún sin descubrir, lo que hará que nuestro mercado aumente.

Este mercado dinámico se puede conocer a partir de un estudio de mercado riguroso y recopilando información de cuantas variables sea posible. De hecho serán estas variables las que determinarán la viabilidad de cada segmento y las que, al analizar los datos, nos mostrarán qué criterio de segmentación es el más adecuado para cada producto.

Y para terminar, un dato: el 85% de nuestro comportamiento está basado en emociones. Podríamos empezar a pensar qué variables emocionales son las que consiguen ventas de nuestro producto y segmentar también al consumidor por estas variables más emocionales.




Alfons Rotger

Monday, 18 July 2011

¿Necesitamos invertir en Social Media?

A estas alturas de la película decir que los llamados “social media” configuran un parte más que notable de la interacción humana puede parecer de perogrullo.

Quizás si, pero ¿realmente somos conscientes de a qué nos referimos?, ¿tenemos cifrada idea de cuantas personas participan de esto?, ¿Le damos la importancia que debería tener?


Dando vueltas al fin he encontrado una forma de ver todo esto de forma holístisca y en perspectiva, de manera que me da pié a pensar, como investigador de mercados, si realmente estamos aprovechando esto de forma óptima.

La solución, como no, la encontré en una página de Internet...Como veis es algo tan sencillo como una infografía que representa el “Universo Geosocial” (fuente: http://alt1040.com/2011/05/el-universo-geosocial-en-una-infografia)


Es decir, para resumir cifras, tenemos unos 5,3 billones de usuarios de servicios móviles, unos 629 millones de usuarios de Facebook, 663 de Skype, 200 de Twitter, 100 de LinkedIn...una infinidad de personas contando, explicando, debatiendo, valorando, recomendado, estableciendo relaciones, puntuando, escribiendo, fotografiando, grabando, comprando, viendo, oyendo....

¿Realmente somos conscientes del volumen de información que tenemos relativamente a mano? Millones de usuarios activos, con perfiles auto-completados, con opinión directa, fácilmente segmentables...

Creo, sinceramente, que las formas de realizar investigación actuales irán paulatinamente incorporando herramientas de seguimiento y medición de este volumen de información brutal, puro, no condicionado, por que será imprescindible en un futuro encontrar formas de obtener información del consumidor de forma indirecta.

De hecho ya se está comenzando a hacer pero, aún así, se siguen oyendo voces que restan importancia a la investigación en social media y a la rentabilidad que para las empresas puede tener invertir en monitorizar, seguir, investigar o interactuar con este volumen brutal y creciente de usuarios.

Para todos aquellos que aún dudan echar un ojo a esto:


Es parte del resultado de un estudio conducido por Syncapse donde relaciona el gasto en diferentes marcas, para usuarios de las mismas, diferenciando aquellos que son fans de ellas en Facebook (me gusta, como amigos en la página, perfil activo de usuario...) y los que no. (fuente: http://barnraisersllc.com/?p=3503)

Un usuario cualquiera de McDonald’s puede gastar una media de 150$ mientras un usuario fiel (fan en Facebook) puede llegar a los 310$.

Un usuario cualquiera de Nike puede gastar una media de 120$ mientras un usuario fiel (fan en Facebook) puede llegar a los 205$.

Así para cada una de las 20 marcas analizadas. Todas. Absolutamente todas mejoran sus ingresos para esos “fans” de ellas en Facebook.

Y si la participación activa en redes sociales junto con la fidelidad a la marca en ellas es tan determínate en la variable ingresos ¿A que esperamos para analizar a fondo esta relación? ¿A qué esperamos para medir y entender más cosas de esta gente? Perfiles, hábitos, comportamientos, fidelidades cruzadas con marcas etc...

¿Aún hay alguien que siga dudando de la necesidad de invertir en Social Media?

Paco Escuredo

Tuesday, 12 July 2011

¡No me importa un pepino!

Después de pasado un tiempo prudencial, no hace falta explicar el porqué de la pérdida de prestigio sufrida del pepino español. De hecho en este post no se hablará de acusaciones, política o culpables, sino de consecuencias y soluciones desde la perspectiva del marketing y del mal posicionamiento de productos parecidos al pepino.

Está claro que después de acusaciones de tal envergadura, la economía se ha visto afectada: restaurantes que suprimen platos de sus cartas que precisen de pepino, supermercados que bajan su demanda, parón de máquinas de fábricas donde el pepino es materia prima (gazpacho, caldo, zumos…), aseguradoras que aumentan la cuota por el aumento de riesgo en el sector, incluso fabricantes de tetrabrik también podrían verse perjudicados y todo esto por no hablar de agricultores, productores, distribuidores, inversores... Medios de comunicación masivos ya situaron las pérdidas en más de 200 millones de euros en concepto de pérdidas, además de las del lucro cesante. Directa o indirectamente afecta a muchos sectores dado que es un producto primario.

Jack Trout (padre del posicionamiento) en varios libros habla de percepciones y de cómo influyen las acciones negativas o mala publicidad. <>. El consumidor recuerda lo malo, su percepción negativa es mucho más penetrante que la buena; entonces tenemos un problema grave de posicionamiento. El consumidor recuerda La crisis del pepino cuando se encuentra ante la sección de verduras en el supermercado. Y eso por no hablar de la imagen en otros países donde la percepción se multiplica afectando también a otros productos españoles y europeos, no solamente pepinos.

Sólo con buscar noticias sobre el pepino en Google o Youtube tenemos una larga lista de links vinculados a las declaraciones y consecuencias que éstas podrían tener; hecho que hace dos meses no ocurría. Todos estos links se quedan ahí y son difíciles de eliminar. Tendrían que suceder acontecimientos lo suficientemente notorios como para posicionar estos links en páginas secundarias y limpiar los buscadores y mentes de los consumidores.

¿Qué podemos hacer los que nos dedicamos a marketing? Acciones a favor del buen posicionamiento del tubérculo y de la dieta mediterránea en general. Todos los recursos que se destinan a reclamar indemnizaciones, en abogados, juicios… se podrían destinar, desde el minuto cero, al posicionamiento del pepino. Opino que las autoridades competentes deberían realizar más esfuerzos de marketing y empezar desde el primer momento a minimizar el impacto negativo que se está produciendo y se ha producido. En España ya ha habido sectores que se han movilizado y una vez se ha autoculpado Alemania, también ellos han organizado acciones a favor del buen posicionamiento.

Podemos medir todas estas acciones mediante investigación de mercados. De esta manera podremos analizar los efectos y el cambio de actitudes tras la inversión en comunicación, por ejemplo. Con técnicas de ingeniería de posicionamiento, podríamos medir la distancia del producto (en este caso, el pepino y sus atributos asociados) al ideal de mercado y cómo a través de comunicación podemos ir acercándonos al ideal y reducir los efectos negativos causados por el error sobre el pepino español intoxicado por E.Coli.

Os dejo con dos campañas. La primera emitida en televisión unos días más tarde de las declaraciones, aunque ahora solo se puede ver en la red, la segunda, alemana, de menor alcance:

"Estamos contigo pepino"

"Vegetarianos alemanes"

Ambas acciones responden a la estrategia de marketing viral, además de la búsqueda de notoriedad por parte de los autores de las mismas que intentan mejorar la imagen del sector hortofrutícola, cada uno en su país. Es efectivo, y al ser marketing viral, barato. Cada colectivo que intente posicionar el pepino como un producto limpio lograría también notoriedad, buena imagen y concienciación ante el problema.


Alfons Rotger

Thursday, 7 July 2011

Segmentación Emocional II: ¿Nos hemos vuelto locos?

Un consumidor que reclama libertad y nosotros hablando de puentes de relación emocionales. Aquellas marcas que no comprendan la libertad desde la individualidad de acción del consumidor y no sean capaces de acercarse de un modo empático al mismo no sobrevivirán en los próximos 10 años.

Cuando comentaba en mi anterior artículo aspectos relacionados sobre la base de que todo es flexible, todo es móvil, todo es dinámico, etc.. se aprecia un valor final de estado deseable (Rockeach) por encima de todos, que es la “Libertad”.

En mi opinión esta es la base de contraste y de equilibrio que nos tiene que hacer derivar en la dificultad creciente de conexión entre marcas y consumidores.

Asistimos a una época compleja en el desarrollo de la comunicación con los consumidores con una cierta paradoja.

Un consumidor que reclama libertad de elección, emancipación de los mensajes publicitarios, individualidad de opinión pero que por otro lado reclama sus dosis de protagonismo y de elemento diferenciable, ya sea a través de las redes sociales, las comunidades, las tribus, “fans de….”, el vecindario o cualquier elemento de sociabilidad.

Es decir, por una parte, nos vemos obligados a analizar las marcas desde la capacidad individual de elección pero por otra parte tenemos que tener en cuenta la cultura socializadora que envuelve a la misma.

No es nada nuevo ya que eso es lo que sostiene, ni más ni menos a las relaciones sentimentales, el equilibrio entre la libertad con un propio espacio vital y el compromiso y fidelidad a una pareja.

Vamos a añadir un poco más de leña al fuego, ¿sabéis que en un estudio sociológico del 2009, más de un 30% de los jóvenes adolescentes decían tener la esperanza de ser famosos algún día? Ser famoso implica la perdida en muchos casos de una libertad individual a cambio de unos honorarios importantes. Un ejercicio interesante sería descifrar la curva de demanda del adolescente aspirante a famoso y ver el punto de inflexión por el que merece o no merece la pena.

¿Dónde está el equilibrio? En saber analizar de una forma metodológica fiable los aspectos por lo que se mueve el camino entre la libertad de consumo y la relación con la marca, lo que Jacques Rousseau describía como “se debe obligar a las personas a ser libres”.

¿Qué tenemos que hacer como marcas, empresas u organizaciones?

El compromiso con los consumidores desde la óptica de una marca ha de ser el de aportar valores que circulen en torno a esta libertad de actuación del consumidor pero acompañando al mismo en el proceso de elección. Escuchar, asesorar y entender las necesidades pero no molestar.

Las marcas que consigan obtener un punto de diálogo emocional sincero con sus clientes actuales y potenciales serán aquellas que en mayor medida crezcan en su futuro.

Como dice Sebastián Fernández de Lara, es fundamental el desarrollo de la humanización de la marca, de convertirla en una marca empática, cercana, no tan solo a nivel de producto o comunicación sino también a nivel organizativo.

Para conseguir el propósito de aunar libertad individual con el diálogo con las marcas tenemos que marcar una serie de ejes de análisis:

  1. Cuáles son los valores últimos por los que se mueve una marca, un proceso de Laddering nos puede ayudar a comprender la evolución desde los atributos o características de una marca hasta la definición de valores últimos (ACV Model, Atributos-Consecuencia-Valores).
  2. Aplicar el Storytelling de forma que nuestra marca sepa capaz de transmitir una historia a sus consumidores, sabemos como dijo Simon Levy que el “marketing consiste en comprar y vender historias”.
  3. Definir todos los pasos del proceso de compra y lo que es más importante, comprender la esencia del Shopping Experience, ¿cuáles son las palancas emocionales que hacen que el propósito de elección de compra de un producto o servicio sea satisfactorio? Aquí es donde conceptos como el Neuromarketing, Eye-Tracking, Heat Maps y demás componentes de análisis del POS (Point of Sale) nos debe aportar información sobre la experiencia de compra.
  4. Definir el comportamiento observacional a través de la etnografía, salgamos a la calle a ojear y cotillear cómo se comporta el consumidor.
  5. Apliquemos análisis “social media” para comprender que dicen de nosotros en la red, que nos servirá para afinar los puntos de contacto.

Y como guinda al pastel, obtener una Segmentación Emocional que logre comprender desde una óptica estratégica la relación entre el estilo de vida y actitud de las personas frente al uso y disfrute de los productos o servicios de la categoría que analicemos, No nos vale únicamente con entender el estilo de vida o la actitud, este ha sido el error más común cometido por muchas empresas de investigación donde predicen segmentaciones muy atractivas pero poco prácticas en términos de Marketing y negocio ya que no las vinculan con el comportamiento propio de la categoría analizada.

Las relaciones han cambiado, el juego ha cambiado, hay que adaptarse a una nueva forma de entender el consumidor y las marcas. Ya no vale el crear productos o servicios sin analizar los valores finales del consumidor o sin entender a nivel observacional qué es lo que sucede en el proceso, elección o experiencia de compra.

La investigación de mercados debe ayudar a todo ello con nuevas metodologías innovadoras y de rigor. Play again?


Jordi Crespo
Socio Director Hamilton